Psicoterapia Sensoriomotriz

“Utilizamos nuestra mente para no descubrir hechos sino para ocultarlos. Una de las cosas que la pantalla oculta más eficazmente es el cuerpo, nuestro propio cuerpo, incluidos sus pormenores y entresijos, sus interioridades. A la manera de un velo extendido sobre la piel para garantizar su pudor, la pantalla elimina parcialmente de la mente los estados internos del cuerpo, que constituyen el flujo de la vida a medida que ésta evoluciona a lo largo del cauce del día a día” (A. Damasio, 1999)

En los cursos de formación es frecuente oír que la Psicoterapia Sensoriomotriz es una terapia verbal orientada al cuerpo.

Ya a finales del ‘800, William James afirmaba que estamos tristes porque lloramos, no al revés. Es en el cuerpo donde se manifiestan las emociones y sentimientos, puesto que un estado emocional determinado no es otra cosa que un estado fisiológico concreto, una respuesta somática a la percepción de un estímulo. Inmediatamente después se convierte en un estado mental como consecuencia de lo anterior, eso es, nuestra dimensión cognitiva interpreta este cambio fisiológico en forma de significado. Como seres humanos, tenemos esta necesidad de construir un relato con un significado alrededor de nuestras vivencias. Un significado que nos ayude a dar comprensión y valor a la vida.

He mencionado, básicamente, las tres dimensiones a través de las cuales observamos la vida, cada una interdependiente de las otras: la cognitiva, la emocional y la corporal. Las terapias clásicas abordan los problemas psicológicos en forma de procesamiento descendente, es decir, de un pensamiento, un recuerdo o un relato se deducen emociones, sentimientos y alguna sensación física. Se trabaja fundamentalmente con los pensamientos y las emociones pero muy poco con el cuerpo. 

En el trabajo de la Psicoterapia Sensoriomotriz, por el contrario, se utiliza el procesamiento ascendente. Se da especial énfasis a lo corporal a través de la exploración y verbalización de las posturas, los gestos involuntarios, las expresiones faciales, las sensaciones corporales tales como temblores, presiones, dolores, tensiones y todo aquel que puede revelar un significado oculto, silenciado o inconsciente.

Es frecuente que el cliente se sorprenda de ver como desde su expresión somática surgen recuerdos, imágenes, creencias y emociones insospechadas. Tiene la sensación de que algo se había quedado ahí, almacenado, y que lo había acompañado “desde siempre” en forma de identidad personal, es decir, desde la infancia o por la consecuencia de uno o más traumas.

Abordar nuestra forma de ser desde la orientación de la Psicoterapia Sensoriomotriz permite resolver los obstáculos caracteriales o relativos a traumas de una forma suave y respetuosa, permitiendo que las defensas puedan ser honradas y, al mismo tiempo, actualizadas, es decir, que la persona se sienta liberada emocionalmente de los síntomas que obstaculizan el quehacer cotidiano. Es justamente a través de la experiencia corporal que se experimenta el triunfo de la tranquilidad, es decir, que ya no sentimos taquicardia, opresión en el pecho, el nudo en el estómago, que podemos caminar erguidos, sin miedos, que podemos hablar con los demás sin sentirnos “pequeños”, ni mostrarnos agresivos para sentirnos seguros, etc.

En las sesiones de Psicoterapia Sensoriomotriz se utiliza la atención plena, o Flores violetas y rojasMindfulness, para acceder desde el cuerpo a los recuerdos implícitos, o inconscientes, y a los efectos neurobiológicos del trauma.Mediante la atención plena, el psicólogo propone y guía al cliente a mantener la observación y escucha a un determinado pensamiento, emoción, sensación corporal, etc., para ser dirigido hacia un camino de resolución.

 A través de este proceso experiencial, la persona comprueba directamente e internamente, en el momento presente, los efectos del episodio que lo llevó a tener una cierta creencia, obsoleta hoy en día, sobre sí mismo o el mundo, pero desde una visión adulta y adaptativa, de manera que pueda, desde su perspectiva subjetiva y única, resolver y actualizar dicha creencia. Realmente, el paciente llega a tener una experiencia transformadora y sanadora.