Desde la Psicología Dinámica y Humanista se considera de absoluta necesidad, para una psicoterapia  centrada en la persona, aplicar los principios éticos de aceptación incondicionalempatía autenticidad del terapeuta.

Asumidos estos principios básicos, generalmente, suelo estructurar el trabajo de esta forma:

  1. Establecer una relación segura. Aunque sea la etapa inicial de recogida de datos  y dirigida a organizar una estrategia de intervención, tiene que nacer, sobre todo, un ambiente de confianza e intimidad para que la persona se sienta segura y comprendida.
  2. Recursos y herramientas. Antes de emprender el proceso psicoterapéutico propiamente dicho, en esta fase se considera necesario empoderar al paciente con recursos y herramientas con el fin de gestionar y enfrentarse con más seguridad a su problema. Todos tenemos el potencial de poder cambiar y la capacidad para conseguirlo.
  3. Procesamiento y resolución. Son momentos de emoción y sensibilidad, pero, en especial, suponen una auténtica transformación hacia una vida con sentido. Con respeto y pericia, entramos en el foco de las cuestiones que afligen a la persona a través de unas prácticas avaladas científicamente y que suponen los marcos terapéuticos que normalmente uso.

Si quieres saber más sobre los marcos terapéuticos que suelo utilizar, puedes dirigirte al menú desplegable o a estos mismos enlaces: